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La ambición está presente en muchos deportistas, ya sean élite o populares, y les lleva a querer superarse. Siempre se puede ir un paso más allá y alcanzar metas más difíciles. Y una de las maneras de hacerlo es probar con distancias cada vez más largas. En el caso del triatlón, la larga distancia (distancia Ironman) acaba siendo el objetivo de muchos practicantes. Un sueño, de 3,8km de natación, 180 de ciclismo y 42 de carrera a pie, por el que entrenan duro durante muchos meses. Un experto en esta distancia es Richard Calle, campeón de España de la especialidad en 2013 en el Challenge Costa Barcelona – Maresme.

Preparación física… y algo más

“Es fundamental, para afrontar un triatlón de larga distancia, estar preparado tanto física como mentalmente”. Tal y como explica Richard, el entrenamiento que un triatleta pueda hacer a nivel psicológico es tan o más importante que el físico. El aspecto mental es básico en una prueba tan extrema como un Ironman ya que los triatletas populares pueden tardar en finalizarlo entre 9 y 16 horas en algunos casos. “Normalmente, para el primer triatlón Ironman se trabaja muy bien porque le tienes mucho respeto; pero luego a partir del segundo se peca de confianza. Combinar la vida personal y laboral con el entrenamiento es muy duro pero siempre hay que hacer entrenos que te aporten confianza y dureza mental”.

Así pues, es adecuado realizar un entrenamiento completo acorde con la distancia con la que se enfrentará el triatleta. Para ello, Richard recomienda ponerse en manos de un entrenador específico de triatlón así como hacerse una revisión médica con una prueba de esfuerzo que confirme que está todo correcto.

La complejidad del entrenamiento

Muchos entendidos recomiendan dar el salto a la larga distancia tras haber completado previamente pruebas de media distancia. ¿Pero cambian mucho los entrenamientos para preparar una u otra distancia? Richard opina que no: “Personalmente, creo que no hay entrenamiento que pueda cubrir las necesidades de un Ironman para una persona que trabaja ocho horas, tiene familia, pareja… Llega un punto en que es la mente y tu fortaleza psicológica lo que hará que acabes la prueba de una manera u otra”.

Por otro lado, el triatlón está formado por tres disciplinas complejas que hay que entrenar por igual, sin menospreciar ninguna de ellas. Richard opina que será el entrenador el que indique en qué disciplina hay que hacer más hincapié: “Lo que está claro es que el entreno de una disciplina te va a ayudar para las otras dos y eso hay que tenerlo claro. Es lo que se denomina entrenamiento cruzado”.

¿Y qué prueba escogemos para debutar? Seguro que es una pregunta difícil de responder que crea algún que otro quebradero de cabeza en muchos triatletas. Para Richard, hay que buscar un desnivel que se amolde a tus cualidades. “A mi siempre me gusta poner un ejemplo que es bastante claro. Un enorme ciclista como era Marco Pantani, considerado el mejor escalador del mundo en su época, le metían minutadas en una prueba contrarreloj. Hay gente que está hecha para rodar y otra para circuitos más exigentes”.

Pero no solo el entrenamiento es un elemento clave. También lo es la alimentación, que en muchos casos nos puede venir recomendada por un profesional en nutrición deportiva. Explica Richard que “un fallo en la alimentación te puede tirar por tierra el trabajo de muchos meses. Hay que llevar una dieta equilibrada y tener claro qué vamos a comer y cuándo. Un error común que veo es hincharse a comer pasta todos los días, o la obsesión por comer limpio o demasiado poco. Ojo con esto. Hay que comer sano, de manera equilibrada y teniendo en cuenta el gasto energético de cada uno”.

Y para terminar, un último consejo del triatleta catalán:

“Uno de los aspectos más importantes para triunfar en larga distancia es controlarte en la bicicleta. Si logras hacer una buena estrategia y guardarte cartuchos para la maratón, tienes más números para que la prueba sea todo un éxito”.